En el día de ayer, la cotización de la divisa estadounidense cerró en $17,35 mientras que hace exactamente un mes, su precio superaba el piso de los 18 pesos. ¿A qué se debe este cambio de tendencia? Estamos acostumbrados a ver que a mayor o menor velocidad el dólar siempre sube pero en estos días ocurre lo contrario.

Los motivos por el cual su valor se encuentra “planchado” y en ciertos días con tendencia a la baja son los siguientes.

En primer lugar la inflación se encuentra contendida en torno al 1,3 y 1,5% mensual. Si bien no es un problema resuelto, lejos estamos de las cifras interanuales del 40%. El último relevamiento del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos indicó que la tasa anualizada de incremento de precios es de 23,1%. Este descenso le quita presión al tipo de cambio debido a que los agentes en la economía no están “tan preocupados” en la perdida del poder adquisitivo del dinero.

El segundo factor que complementa al mencionado anteriormente, es que la tasa de interés en pesos es positiva en términos reales, actualmente del 26,25% contra una inflación como ya se mencionó del 23,1%.

El tercer factor y determinante para que los inversores apuesten al peso son las expectativas. Se espera que el gobierno nacional no devalué en los próximos meses debido a que se acercan las elecciones y una medida que altere el valor del dólar puede venir acompañada de mayor inflación. Por lo tanto, parecería estar fuera de la agenda de los funcionarios de Cambiemos una medida como esta.

Esta situación incentiva a desarmar posiciones en dolares, invertir en bonos a corto plazo en pesos, hacerse una tasa y fijar un tipo de cambio en algunos casos para asegurarse una tasa en dólares más que interesante.

A corto plazo se espera que la situación se mantenga, pero a mediano plazo el dólar va a volver a subir para no perder competitividad frente a las economías del resto del mundo.