La industria del turismo mueve el 10% de la economía mundial, tanto que hace circular 8,8 billones de dólares al año. Ante los brutales efectos del coronavirus, la actividad económica más importante se encuentra en una especie de estancamiento debido a que la gente ha dejado de viajar. No solo cerca de 3700 aeropuertos, 23 mil aviones y dos mil empresas aéreas se ven afectadas por el receso del turismo, sino que también los diversos medios de transporte, los hoteles, los restaurantes, los comercios y los lugares de visitas turísticas como museos, están sintiendo de lleno la crisis por falta de trabajo. En todo el mundo ya hay 50 millones de puestos de trabajo en riesgo y, un millón de esos, pertenecen a Argentina.

Desde la medida protocolar de cuarentena dictaminada en Argentina, la mayoría de aquellos que ya adquirieron un pasaje para algún destino al exterior, están pidiendo la postergación de sus vuelos, o directamente la cancelación y el reintegro del dinero. El perjuicio que esto les produce a las aerolíneas es inconmensurable ya que lo vendido tienen que devolverlo, y lo que no se vende, se pierde. Las empresas, ante el temor de una posible quiebra y no poder sostenerse en el tiempo, tuvieron que bajar los precios de los pasajes como estrategia para que se vendan y así poder recuperar el dinero para pagar las devoluciones.

El dinero del turismo es importante para equilibrar la balanza comercial. Por lo tanto, si no hay turistas en Argentina, no ingresan los dólares que tanto necesitamos para acomodar esa balanza; y la incertidumbre de la duración de la pandemia atemoriza aún más a la economía del país.

En Argentina fueron suspendidos los eventos en los que se concentran gran cantidad de personas en un mismo espacio, como festivales masivos y conciertos, como así también las clases, para todos los niveles educativos. También, se prohibió la entrada de extranjeros al país por treinta días. Los únicos habilitados para ingresar son aquellos que residen en Argentina y se encuentran en el exterior.